dijous, 8 de desembre de 2016

¿Cómo murió mi madre? Capítulo final. De incomprensiones y agradecimientos.

Después de todo lo que nos pasó, el Día Internacional del Ictus, mientras transcurría esa celebración, fuimos al hospital entre desesperados, indignados, enfadados y esperanzados. 

Fuimos con la mayor de las calmas posibles y una vez más, una semana después de decirnos que no esperáramos ninguna noticia buena... Nos volvieron a pedir que confiáramos en ellos. Me reí. El jefe de anestesistas, el que nos leía el parte ese día nos dijo que había un problema de comunicación y confianza. A mitad de mi contestación me pidió calma. ¡Qué valor!

Entonces empecé a sacar temas:

  • Las veces que no nos escucharon.
  • Las veces que pedimos a un neurólogo.
  • El tema de la insulina.
  • Del cambio de hospital.
  • Los mensaje incongruentes.
  • El tema del éxito en la operación.
  • Lo inexplicable de cómo llegamos hasta ese punto.
  • Lo inexplicable de cómo vimos perecer la piernas antes que ellos.
  • Etc.
Tal vez nos sobró calma. Tal vez a gritos, cagándonos en todo o rompiendo alguna silla nos hubieran hecho más caso, pero no fue así. Somos gente de paz, aunque tal vez, en el futuro nos pongamos una máscara de irrascibilidad y hagamos el papelón. Es cruel que mi padre tenga remordimientos por hacer sido buena persona. Así es como nos han hecho sentir. A veces mal tratados y otras incluso maltratados.

Fue gracioso también cuando el jefe de anestesistas nos contestó, a una de nuestras preguntas, que se la deberíamos de hacer a un neurólogo. Esos para nosotros han sido más escurridizos que Papá Noel o los Reyes Magos.

Después de dicho capítulo el Doctor M. fue a buscar a mi padre para hablarle o pedirle explicaciones, pero fue entonces cuando él se negó a escucharle y le explicó que sabíamos como estaba la situación, pero que no sabemos que hubiera pasado si a mi madre le hubieran hecho un puto TAC. Espero el día que mi padre tenga fuerzas de escribir. Y si decidiera denunciar... Estaremos con él.

En fin, ¿Qué mas os quería decir?
Cuando vayáis al Hospital General Universitario de Valencia, os digan lo que os digan, hay buenos profesionales, pero no hay la coordinación esperada, no hay equipo, falta comunicación y aunque unos trabajen bien, otros ensucian o desmerecen ese trabajo. Tal vez exagere, no sé de verdades, pero es la impresión que nos han transmitio.

A mi madre se le paró el corazón a las 10:30 el domingo 6 de noviembre de 2016 ante uno de los mejores médicos que hemos conocido. Ya no pudo luchar más, contra una bacteria a la que todo el antibíotico que le pusieron le hizo cosquillas. Una bacteria sin nombre, sin origen, sin identidad, que se llevó por delante la vida de mi madre.

Tengo la certeza de que muchas bacterias están borrando del mundo a muchos de nuestros seres queridos, pero no se habla de ello. Me gustaría que se hiciese. Me gustaría. Tal vez si hacemos que esta y otras historia como esta circulen por la red, tal vez lo consigamos. No calléis, escribid, compartid...

Punto y a parte, quiero dar las gracias a la gran mayoría de médicos, enfermeros, etc. que nos atendieron en el Hospital General de Castellón (todos nuestros respetos). También quiero dar las gracias a todos los enfermeros  de la Unidad de Reanimación (en especial a Javier) y a algunas de las enfermeras (las menos, fueron desagradables, la mayoría atentas). No puedo olvidarme de muchos de los anestesistas que nos atendieron. Gracias a Ballester por su sonrisa, a Ripoll por su esfuerzo, a Cervera por su rigurosidad y observación, gracias a Hernández por ser y estar. Hay otros, otras, de las que desconozco su nombre pero nos atendieron bien. 

¡Ah! Y digan lo que digan... La operación no fue un éxito y los dos meses posteriores han sido los dos peores meses de nuestras vidas.

Me guardo el comodín de escribir otro capítulo más adelante. Uno o varios, porque leeré sobre ictus para compararlo con lo que le hicieron a mi madre. Tal vez no era bueno forzarla a caminar tanto. Y leeré sobre válvulas y bacterias. Bacterias anónimas que seguirán matando inocentes. ¿Por quirófanos sucios? ¿Por válvulas en mal estado? ¿Por? 

No lo sé. Hay muchas cosas que hemos tenido que deducir o imaginar. De hecho, si en algún momento he faltado a la verdad no ha sido mi intención. Si lo he hecho es por la desinformación en la que nos han hecho vivir.

Un abrazo a todos, en especial a todos los que quisieron a Geno de una u otra manera.
Buenas noche.