dijous, 24 de novembre de 2016

¿Cómo murió mi madre? Capítulo 4. Vamos de paseo, ¡Pip! Pip! ¡Pip!

Mi madre sufre un ictus isquémico con o sin emorragia. 
Entendimos que sí... según la resonancia magnética realizada en Castellón el día 28 de septiembre, al día siguiente del mismo. Eso entendimos según nos contaron los médicos.

Luego, leyendo el informe, ya no entiendo nada.
Pero en fin, recapitulamos:
El 27 tiene el ictus y se le hace un TAC.
Se le solicita ir a UCI y no va. El TAC no aclara nada, por lo que el 28 se le hace la resonancia.
El 29 se traslada del Hospital General de Castellón al de Valencia.

Pues bien, mi madre, convaleciente de la operación de corazón, infectada de bacterias, recien salida de un ictus es puesta en carretera. A mi mujer le dijeron que el traslado se realizaría en una ambulancia medicalizada, pero solo se lo dijeron. 

A las 18h mi madre es subida a una TNA, una Renault Express que me demuestra, una vez más, que mi madre no es prioritaria para el sistema.

Me enteraría luego de que la TNA fue de paseo por la provincia a recoger a otra enferma de Burriana, para llegar a Valencia casi dos horas más tarde.

Además, mi madre no fue llevada a planta directamente. A pesar de estar todo "organizado". Mi madre es dejada en urgencias, como si los hospitales de Castellón y Valencia no fueran capaces de coordinarse.

Es mi padre, apoyado por su familia de Valencia el que tiene que pedir la cama que mi madre ya tenía concedida.

¿Qué más podía pasar?
Mucho.

El día 30 a la hora de la merienda descubrí que a mi madre diabética le estaban dando un café con leche con azúcar y galletas azucaradas. Esto después de que mi padre reclamara en la comida que no le dieran a mi madre el menú que como diabética le correspondía.

¿Cómo es posible que en su reingreso no sepan que es diabética? Ya había estado en el Hospital General Universitario de Valencia para la operación días antes.
¿Qué ceno mi madre el día 29?
¿Qué desayunó mi madre el día 30?

La diabetes no es una broma y de no ser por nuestra supervisión mi madre podría haber muerto por una ingesta excesiva de azúcares. Aunque también pudo morir paseando por nuestra comunidad en una furgoneta pintada de ambulancia... Pero no pasó por su fortaleza, por nuestros cuidados. Porque ella era fuerte y porque todos queríamos cuidarla.

Seguiré contado, lo más breve posible. Posiblemente, durante 4 capítulos más.